Para que las cargas estén en movimiento, en los circuitos
eléctricos debe haber al menos una fuente de
alimentación que establezca diferencias de potencial.
Existen dos tipos de fuentes, las de tensión y las de
corriente.
Fuentes de tensión
Son los tipos más comunes de fuentes de
alimentación que encontramos en prácticamente
cualquier circuito. Entre sus bornes proveen una diferencia
de
potencial (o tensión) constante, por ese motivo la
corriente
que entregan depende del valor de la resistencia del circuito o
de la
resistencia de carga que conectemos.
Por ejemplo si tenemos una fuente de tensión de 12 Volt y le
conectamos una resistencia de 2 Ohm, circularán 6 Amper. Si
en cambio conectamos una resistencia de 6 Ohm, circularán 2
Amper. (Ver ley
de Ohm). Pero siempre la tensión entre los
bornes de la fuente es constante.
En los circuitos una fuente de tensión se simboliza con dos
líneas de distinto tamaño, correspondiendo la mas
grande al polo positivo.
Fuentes de corriente
Las fuentes de corriente son aquellas que proveen una corriente
constante al circuito o resistencia que se les conecta. Por lo tanto si
cambia el valor de la resistencia de carga, la fuente aumenta o
disminuye el potencial entre sus bornes, de tal forma de mantener
constante la corriente por esa resistencia.